Cascos rosas

Por Paola Sánchez

Domingo por la mañana. Los tacos y cascos rosas desfilaron por la cancha del CECyT 8, Narciso Bassols.

Las integrantes de los equipos de futbol americano, Ravens del Distrito Federal y Lobos de Toluca, se preparaban para lo que sería un encuentro de temporada, con miras del campeonato de la Football Xtremo Femenil.

A las orillas de un campo raso, empastado por zonas, irregular, apenas encalado para delimitar las yardas, se encontraban familiares, en su mayoría madres, apoyando a las damas de mirada penetrante, para intimidar a las adversarias.

Mujeres apasionadas por un deporte que rara vez se asocia al género femenino, que no se juega en lencería, en el cual las tacleadas son genuinas, dolorosas y peligrosas. No hay ficción, se vive al máximo, se disfruta y se sufre.

Foto: Archivo Ravens

Foto: Archivo Ravens

Al medio tiempo el único espectáculo que se pudo apreciar, fue el rostro mojado por las lágrimas de algunas Ravens, que perdían el encuentro, la frustración y la falta de su líder, las hacía perder la serenidad.

Comenzó el tercer cuarto, parecía que las acciones iban a mejorar a favor de las Ravens, un par de recepciones para anotación de la número uno, animaban a la porra y alentaban el juego del equipo, pero la quarterback de Lobos, con dos intercepciones, seguidas del mismo número de touchdowns, pusieron el marcador 14-28 a su favor.

Alejandra Pedroza, corner de Ravens, tiene 22 años de edad, y cinco jugando americano, comenta su encuentro con este deporte como un acto fortuito.

“Todo empezó para cubrir el servicio social de la beca, muchas de mis amigas se metieron y pues yo dije: vamos a probar”.

Foto: Paola Sánchez

Foto: Paola Sánchez

Es portadora del número ocho, nunca ha tenido ningún inconveniente para llevar a cabo la actividad que más le agrada.

“Lo que he visto, por ejemplo, son los papás, ellos te dicen, tú no vas a jugar eso, eso es de hombres. Pero cuando se van integrando al círculo de lo que es el futbol americano, se dan cuenta de que es más familiar”.

Con el tiempo “tus amigas se convierten en tus hermanas, empiezas a defender al otro”. La motivación corre por su cuenta, el ritual de ánimo se lleva a cabo, con un círculo que se forma entrelazando sus brazos y balanceando su cuerpo, mientras sueltan palabras que cada una quiere decir.

Foto: Paola Sánchez

Foto: Paola Sánchez

El fin del partido lo anunció el arbitro, cada equipo formó una fila y chocó la palma de la mano con sus rivales, llegaron al otro extremo del campo corearon una porra a favor de sus adversarias y tomaron su camino. Lobos con el sabor de la victoria, mientras las Ravens trataban de entender el motivo de su derrota.

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