El cuerpo, el levantamiento y la necropsia

Según datos del INEGI en 2011 se registraron en la Ciudad de México 3,867 defunciones de carácter accidental y violento. Los óbitos de estas características deben ser atendidos por el Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México.

Por José Miguel Jiménez López

Foto: aterraemmarte.com

Foto: aterraemmarte.com

El procedimiento que se lleva a cabo cuando se informa sobre una víctima mortal, su localización, transporte y subsecuente proceso de necropsia es el que a continuación se describe gracias a los datos aportados por el doctor Oscar Uriel Ibáñez, médico general de la carrera de Medicina de la Universidad Justo Sierra especializado en medicina forense, del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO).

Levantamiento

Si oficiales de seguridad pública llegan primero al lugar solicitarán radialmente una ambulancia, en el caso de que los servicios médicos de emergencia sean los primeros éstos se avocarán a la revisión de la víctima. Al determinar que ya nada se puede hacer por el paciente los paramédicos evitan tocar los elementos de la escena e informan a los oficiales la situación, éstos acordonan el área y participan los eventos a su supervisor inmediato donde éste último da aviso al Ministerio Público (MP) de la demarcación correspondiente.

El cuerpo ministerial tiene que acudir al lugar para verificar y asegurarse que los eventos sean conforme se han informado. El siguiente paso es dar aviso a Servicios Periciales, tarea a cargo del MP. Este grupo consiste en un perito químico, un perito fotográfico y uno de escena o criminalista. La recolección de elementos orgánicos como sangre y tejidos, e inorgánicos como pólvora, pintura y demás sustancias está a cargo del especialista químico. Las fotografías de la escena y el levantamiento y correlación de datos los realizan el fotógrafo y criminalista respectivamente.

Foto: xeu.com.mx

Se procede a retirar el cuerpo para colocarlo en el vehículo de periciales aunque el trabajo en el sitio aún no termina ya que el proceso pericial se repite nuevamente en el espacio que era ocupado por la víctima.

Recabados los datos, organizadas las muestras y los fotogramas solicitan permiso al agente ministerial para retirarse con el cuerpo y trasladarse a una dirección de Ministerio Público delegacional o sub-delegacional que cuente con anfiteatro. En este lugar el médico legista inicia un acta médica donde indica las características que presenta el cuerpo y cómo lo recibe mientras que el equipo pericial continúa su labor de fotografía sobre la ropa que lleva puesta la víctima, la retira, cataloga y embala. Se toman fotografías del cuerpo desnudo tomando muestras físicas y químicas y registrando las posibles lesiones externas. Por último se procede al lavado general del cuerpo para su posterior traslado al INCIFO.

El personal del servicio de atención al público del INCIFO se encarga de verificar que toda la documentación que proviene del MP, incluyendo la solicitud expresa del Juez para realizar la necropsia de ley, se encuentra completa y en orden para poder autorizar el ingreso del cuerpo a las instalaciones. Si se encuentra identificado le deben acompañar dos familiares.

Entrada principal del Instituto de Ciencias Forenses. Foto: poderjudicialdf.gob.mx

La necropsia

Una vez ingresado el cuerpo y colocado en la plancha se dispone el médico forense en turno a realizar la necropsia. El especialista Ibáñez menciona que existen varias técnicas de necropsia siendo la más común la técnica Virchow, desarrollada en 1874 por el médico polaco Rudolf Virchow, la cual permite una apertura de cavidades amplia y facilita el examen de los órganos uno a uno por separado.

Una vez asentados el peso y los perímetros sagital, abdominal y torácico, se comienza con una incisión craneal de derecha a izquierda en el cuero cabelludo para desprender piel y músculos levantando éstos hasta la región por encima de las cavidades orbitales (ojos). Descubierto el cráneo se procede a serrar en circunferencia pero no de forma completa debido a que se debe evitar tocar el encéfalo. Para esto se realiza una apertura de rompimiento utilizando una cuña en una sección del serrado, se gira el instrumento para así desprender la capa ósea.

Con el bisturí se corta y retira la meninge que envuelve al cerebro, se examina el encéfalo en busca de elementos como contusiones o rastros de enfermedades y se le retira liberándolo quirúrgicamente de los nervios ópticos y del bulbo raquídeo. Una vez afuera se le efectúan los cortes patológicos pertinentes para su evaluación.

Foto: apuntatumuerte.blogspot.mx

Foto: apuntatumuerte.blogspot.mx

El trabajo continúa esta vez en la región torácica y abdominal con un corte de línea media que va desde la parte inferior de la barbilla pasando por la línea esternal hasta llegar al pubis. Con esto se accede a la caja torácica además de que se puede extraer la lengua para poder verificar la presencia, en su caso, de cartílagos rotos representativos de un estrangulamiento o trauma de cuello. Se trabaja ahora sobre el paquete torácico que comprende la extracción de la tráquea y el esófago, los pulmones, la aorta y el corazón.

En el abdomen se corta y separa cuidadosamente el tejido muscular facilitando el ingreso a los órganos yacentes. Se trabaja sobre el hígado, bazo, páncreas y estómago. Para verificar los intestinos se accede al epiplón: capa de grasa y tejido que los mantiene calientes y ayuda al proceso de circulación de los mismos. Para acceder a los riñones se debe cortar una capa de tejido que aísla y separa a estos de los intestinos. Se revisa también la vejiga.

Todos los órganos que se extraen son enviados a área de patología para su correspondiente análisis. También se efectúan revisiones a las extremidades superiores e inferiores y en la columna vertebral. En todo momento el técnico fotógrafo registra gráficamente el procedimiento de la autopsia. Dependiendo de lo específico en que se centra la búsqueda y análisis que efectúa el médico forense la labor de una necropsia llega a tardar hasta 12 horas.

Cabe mencionar que la actividad criminalística y forense en México se inicia en 1833 al crearse la cátedra de medicina legal al instituirse la Escuela de Ciencias Médicas. Se considera al doctor Luis Hidalgo y Carpio como el fundador de la medicina legal en nuestro país ya que además de sus aportaciones científicas asesoró al cuerpo legislativo en la elaboración del Código Penal.

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