¡Bolas, pinos y chuzas!

Por Paola Sánchez Castro

Foto: Paola Sánchez

Foto: Paola Sánchez

El trabajo de Darío Santiago atendiendo las mesas del extinto Boliche de Tlalnepantla, en el Estado de México, se combinó con el deporte de los 10 pinos y las bolas de uretano, por casualidad.

Mientras servía refrescos y atendía clientes del lugar, las pistas se llenaban de jugadores aficionados, ávidos de retos y de “ponerle sazón al caldo con unos pesitos”.

Se organizaban quinielas y se acumulaba una bolsa lo suficientemente atractiva como para motivar a los participantes. Formaban equipos y en ocasiones no se cubría el número de integrantes, ahí Don Darío “entraba al quite”, así fue que descubrió su pasión, una actividad que además de producirle satisfacción, le remuneraba en efectivo.

Cuando los recursos económicos no son suficientes la voz popular en México dice: “hay que buscarle”. Esos ingresos extras llegaron de la mano del deporte y por qué no, los 300 puntos: el juego perfecto.

“Una vez me fue tan bien, que gané como 6 mil pesos, yo me acababa de juntar con ella (mira a su esposa), y en la casa no teníamos ni televisión, ni estufa, saliendo del boliche pasé a la mueblería y los compré, y hasta, creo, un refrigerador”.

“La pegada” comenzó a mejorar y el éxito del mesero-jugador se fue a la alza. Servir mesas pasó a la historia, no así las chuzas y hoy, después de 20 años, es el pasatiempo favorito de los jueves en el Bol Perinorte, su casa.

Con 50 años recién cumplidos, la posibilidad de participar en el Torneo Metropolitano de Seniors 2013 se abrió. Fue el pasado 19 de octubre que don Darío tomó su equipo, una maleta con bolas y zapatos dignos del evento y acompañado de su esposa e hija, se dirigió a la cede del evento, el Bol Bahía, en la colonia Verónica Anzures.

Foto: Paola Sánchez

Foto: Paola Sánchez

Era la final individual, tras haber conseguido el tercer lugar en cuartetas y el segundo en la modalidad de parejas, se presentó encabezando la lista para esta competencia.

Un total de seis líneas tenían que ser jugadas, para descubir a los ganadores del certamen. Con un inicio titubeante, don Darío comenzó a tirar y despojarse de su primer lugar, a partir de la tercera línea la situación mejoró y “el Darío de Perinorte”, como decían los aficionados, regresó para alcanzar el segundo puesto.

Demostrando satisfacción, pero con “la espinita clavada” por no conservar el primer puesto, terminó el torneo, siendo parte del podiúm en todas las modalidades.

El boliche, es su hobbie, el cual combina con el trabajo del aluminio y el vidrio, materiales que convierte en puertas, barandales y ventanas.

Para este torneo, invirtió un aproximado de 2 mil pesos, obteniendo como resultado de los premios, una cantidad cercana a los 8 mil.

Él juega por diversión, es una manera de desconectarse del mundo, no lo hace por dinero, aunque la actividad le reditúe:

“Los que sólo se dedican al boliche, casi siempre están bien amolados, y juegan presionados, porque sino ganan no tienen dinero”.

Foto: Paola Sánchez

Foto: Paola Sánchez

Dos personajes al finalizar el torneo y entregarle su premio al segundo lugar, que consistía en 2 mil 500 pesos, le hicieron la petición: “no abandonar la representación del Estado de México, porque luego los de la UNAM andan cazando gente”, pero a don Darío no le interesa, lo único que le importa es pasarla bien en el Boliche.

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